sábado, 18 de julio de 2026

SAN SALVADOR 2026


La Fiesta de San Salvador de Valdredo, en el concejo de Cudillero (Asturias), es la celebración patronal más importante de la localidad. Tiene lugar tradicionalmente los días 5 y 6 de agosto, siendo el 6 de agosto, festividad de la Transfiguración del Señor (San Salvador), el día principal.

Origen de la fiesta

El origen de la celebración está ligado a la ermita de San Salvador, centro de la devoción religiosa de los vecinos de Valdredo desde hace siglos. Aunque no se conserva documentación que permita fijar con exactitud la fecha en que comenzaron las fiestas, todo apunta a que surgieron como una romería popular vinculada a la ermita y a las labores agrícolas del verano, una costumbre muy habitual en los pueblos del occidente asturiano.

Durante generaciones, las familias acudían a la misa solemne y a la procesión para pedir protección para las cosechas, el ganado y los marineros, ya que Valdredo siempre ha vivido entre el mar y el campo.

Tradiciones

La fiesta ha mantenido muchos de sus elementos tradicionales:

  • Misa solemne y procesión con la imagen de San Salvador por los alrededores de la ermita.
  • Reunión de familiares y emigrantes, que aprovechan estas fechas para regresar al pueblo.
  • Sesión vermú, romería y verbena, que convierten la fiesta en un punto de encuentro para vecinos y visitantes.
  • En los últimos años se ha recuperado también el tradicional reparto del bollu, reforzando el carácter popular de la celebración.

Una fiesta que ha evolucionado

Como muchas fiestas rurales asturianas, San Salvador pasó de ser una celebración eminentemente religiosa a combinar el culto con actividades lúdicas y culturales. Las antiguas orquestas, los juegos populares, las comidas de hermandad y las verbenas han ido adaptándose a los nuevos tiempos, pero sin perder el espíritu de convivencia que caracteriza a la localidad.

Hoy sigue siendo la fiesta más representativa de Valdredo, reuniendo cada verano a vecinos, descendientes del pueblo y visitantes en torno a la ermita de San Salvador.

Cronología de las Fiestas de San Salvador

1900–1920

Las fiestas conservan un marcado carácter religioso. La misa solemne y la procesión constituyen el acto principal, acompañadas de pequeñas reuniones familiares y música tradicional.

Década de 1920

Empiezan a organizarse bailes populares y romerías con gaiteros y músicos de la comarca.



Década de 1930

La Guerra Civil supone un paréntesis para muchas celebraciones populares, reduciéndose los festejos en numerosos pueblos asturianos.

Años 40

Las fiestas recuperan progresivamente su actividad. Vuelven la misa, la procesión y los bailes al aire libre.


Años 50

Comienzan a llegar orquestas y conjuntos musicales. La fiesta se convierte en una cita importante para todos los vecinos..

Años 60

Con la emigración hacia las ciudades motivado por la cración de la antigua ENSIDESA EN AVILES, ASTILLEROS NAVAL GIJÓN ETC, San Salvador pasa a ser el gran momento del reencuentro familiar del verano.

Años 70

Las verbenas alcanzan gran popularidad. Se incorporan atracciones, rifas y diferentes actividades para todas las edades.

Años 80

Se consolidan los programas de fiestas con varios días de celebración y se crea la Asociación de vecinos , hasta entonces la fiesta la organizaban los propios vecinos, alternandose entre ellos (dos vecinos cada año)

Años 90

La organización moderna de las fiestas, incorpora actividades deportivas como el torneo de fútbol 7, con la inauguración del Area recreativa La Treme y el local social "La Casina" por el entonces presidente del Principado de Asturias, Sergio Marques.




2000–2010

Se mejora la infraestructura de los festejos y aumenta la asistencia de visitantes y llegada del bun urbanistico ,mediante segundas residencias.




2010–2027

Tras un parentesis de tres años por el COVID entre el 2019 y 2022 ,las fiestas continúan evolucionando con conciertos, comidas populares , se recupera la festividad del segundo Patrón del pueblo como SAN MIGUEL, actividades para todas las edades como LA RUTA NOCTURNA DEL GRUPO MONTAÑA LA CHIRUCA y un creciente interés por recuperar la memoria histórica de Valdredo y de la propia ermita.


El origen del pueblo

Valdredo es uno de esos pequeños pueblos del occidente asturiano donde el paisaje y la historia han caminado siempre de la mano. Situado en la parroquia de Soto de Luiña, dentro del concejo de Cudillero, ocupa un territorio privilegiado entre los acantilados del Cantábrico y las suaves lomas que anuncian las sierras del interior. Hoy apenas supera el centenar de habitantes, pero su historia se remonta muchos siglos atrás.

El nombre Valdredo parece proceder del antiguo término "Valle de Dredo" o "Valle de un propietario llamado Dredo", una forma de origen medieval frecuente en Asturias, donde numerosos lugares adoptaron el nombre de la persona que poseía o explotaba aquellas tierras. Aunque no existe un documento que confirme definitivamente esta etimología, los especialistas consideran que muchos topónimos iniciados por Val- tienen ese origen.

El asentamiento del pueblo no fue casual. Sus tierras eran fértiles, abundaban los manantiales y existían buenos pastos para el ganado. Además, la cercanía del mar permitía complementar la economía campesina con la pesca y el marisqueo.

Durante siglos, los vecinos vivieron prácticamente de lo que producía la tierra. Maíz, trigo, centeno, patatas, huertas, vacas, ovejas y algunos frutales formaban parte del paisaje cotidiano. Cada casa constituía una pequeña explotación familiar donde casi todo lo necesario para vivir se obtenía con el trabajo propio.


Los primeros habitantes

Aunque todavía no se han descubierto restos arqueológicos dentro del actual núcleo de Valdredo, sí sabemos que todo el territorio del actual concejo de Cudillero estuvo habitado desde la Prehistoria. En Salamir y La Atalaya aparecieron herramientas de piedra de gran antigüedad, mientras que en distintos puntos del concejo se localizaron castros pertenecientes a los pésicos, uno de los pueblos astures que ocupaban el occidente de Asturias antes de la llegada de Roma.

Es muy probable que los primeros pobladores de Valdredo fueran pequeños grupos de agricultores y ganaderos que aprovecharon los fértiles valles próximos al litoral. Aquellas comunidades vivían en estrecha relación con la naturaleza, cultivaban cereales, criaban ganado y conocían perfectamente los recursos que ofrecían el bosque y el mar.

Con la romanización, la vida en esta zona cambió poco en comparación con otras regiones de Hispania. Roma dejó una influencia administrativa y cultural, pero el poblamiento siguió siendo principalmente rural.

Ya en la Alta Edad Media comenzaron a consolidarse las aldeas permanentes. La expansión del reino asturiano favoreció la organización del territorio mediante parroquias, iglesias y pequeñas explotaciones agrícolas, origen de muchos de los pueblos actuales.


Los caminos antiguos

Mucho antes de existir las carreteras modernas, Valdredo estaba comunicado mediante una red de caminos de tierra utilizados por vecinos, comerciantes, ganaderos y peregrinos.

Estos senderos unían el pueblo con Soto de Luiña, Novellana, San Martín de Luiña y otras aldeas cercanas. Eran caminos estrechos, muchas veces empedrados en las zonas más pendientes, por los que transitaban personas, carros tirados por vacas y caballerías cargadas de mercancías.

Uno de los caminos más importantes era el que enlazaba las aldeas del interior con la costa, permitiendo transportar pescado, madera, carbón vegetal, cereales y ganado. En sentido contrario llegaban sal, vino, tejidos y otros productos procedentes de los puertos del Cantábrico.

Además, muy cerca de Valdredo discurre el histórico Camino de Santiago de la Costa o Camino del Norte, utilizado por peregrinos desde la Edad Media para dirigirse a Santiago de Compostela. El paso por Soto de Luiña convirtió a toda esta comarca en un territorio de acogida, donde existieron hospitales de peregrinos y servicios para quienes recorrían esta ruta jacobea.

Con el paso de los siglos, aquellos caminos fueron mejorándose hasta dar lugar a las carreteras actuales. Sin embargo, muchos de los senderos tradicionales todavía pueden recorrerse y constituyen un valioso patrimonio histórico y etnográfico.


Un pueblo con identidad propia

La historia de Valdredo no se entiende únicamente a través de documentos y fechas. También vive en la memoria de sus vecinos, en los muros de piedra de las antiguas casas, en las fuentes, en los caminos y en la ermita de San Salvador, que durante generaciones ha sido el corazón espiritual y social del pueblo.

Cada rincón conserva la huella de quienes lo habitaron antes que nosotros. Conocer esa historia es también una forma de preservar la identidad de Valdredo y de transmitirla a las generaciones futuras.